domingo, 22 de abril de 2012



Despierta, es un nuevo día. 
¿Lo ves? 
Nadie va a ayudarte a que te levantes. 
¿Te das cuenta ahora? 
El mundo es egoísta. 
Basta de pensar en tu alrededor si después sabes que no se van a preocupar por ti. 
Estás solo, o comes o te comen. 
Déjate de Caperucitas Rojas o de Cenicientas, el mundo es tan imperfecto como el ser humano, y es hora de que te des cuenta.

lunes, 9 de abril de 2012

Apochamiento on.

Y son de esos días en los que piensas que no vales nada, que a nadie le importas y que nada te importa. 
Que todo lo bonito pasa en las pelis y que lo único que puedes hacer es tragártelas una a una. 
Que te das cuenta de que las palabras hieren. 
Que hacer cosas por la gente solo me recuerda que ellos no siempre harán lo mismo por mi. 
Que no entiendes nada, que no lo quieres entender. 
Que en tu cabeza solo hay un mono tocando el xilófono porque no tienes nada más interesante en lo que pensar. 
Obvio que no quiero que acabe, pero tampoco quiero que siga. 
Que lios ¿verdad? ¿Quién sabe? ¿Yo lo sé? No, no lo sé. 
Que mañana todo habrá acabado, que todo esto se quedará en el olvido. 
Que mañana será otro día. 
Pero siempre existe algo que se llama ser gilipollas que me hace recordarlo.
Gracias por saber estar ahí, ayudarme, aguantarme, apoyarme, achucharme y besarme. Por hacerme sonreír, no dejarme llorar, seguirme el rollo y reír mis tontas gracias. Por intentarlo todo para que yo sonría, por ponerle a todas las historias de mi vida una banda sonora, por morderme, por pegarme, por decir lo primero que se te pase por la cabeza, por no pensar las cosas, por jugártela, por entenderme. Por hacerme sentir una persona mejor, por hacerme sentir alguien, hacerme sentir especial y por quererme. Gracias a varias personas, porque esta vez no estoy dando las gracias en singular. 
Que os quiero, y lo seguiré haciendo cada segundo de esa vida que vosotros os sabéis de memoria ya de tanto escucharla.

lunes, 2 de abril de 2012

*-*

No hace falta que me digáis eso de que perdéis la cabeza por eso de que sus caderas... Ya sé de sobra que tiene esa sonrisa y esas maneras y todo el remolino que forma en cada paso de gesto que da. Pero además la he visto seria, ser ella misma, y en serio que eso no se puede escribir en un poema. Por eso, eso que me cuentas de que mírala cómo bebe las cervezas, y cómo se revuelve sobre las baldosas y qué fácil parece a veces enamorarse. Todo eso de que ella puede llegar a ser ese puto único motivo de seguir vivo y a la mierda con la autodestrucción... Todo eso de que los besos de ciertas bocas saben mejor es un cuento que me sé desde el día que me dio dos besos y me dijo su nombre. Pero no sabes lo que es caer desde un precipicio y que ella aparezca de golpe y de frente para decirte, venga, hazte un peta y me lo cuentas. No sabes lo que es despertarte y que ella se retuerza y bostece, luego te abrace y luego no sepas cómo deshacerte de todo el mundo. Así que supondrás que yo soy el primero que entiende, el que pierdas la cabeza por sus piernas y el sentido por sus palabras, y los huevos por un mínimo roce de mejilla. Que las suspicacias, los disimulos cuando su culo pasa, las incomodidades de orgullo que pueda provocarte, son algo con lo que ya cuento. Quiero decir que a mí de versos no me tienes que decir nada, que hace tiempo que escribo los míos. Que yo también la veo. Que cuando ella cruza por debajo del cielo solo el tonto mira al cielo. Que sé como agacha la cabeza, levanta la mirada y se muerde el labio superior.Que conozco su voz en formato susurro, y formato gemido y en formato secreto. Que me sé sus cicatrices, y el sitio que la tienes que tocar en el este de su pie izquierdo para conseguir que se ría, y me sé lo de sus rodillas, y la forma que rozar las cuerdas de una guitarra. Que yo también he memorizado su número de teléfono, pero también el numero de sus escalones, y el numero de veces que afina las cuerdas antes de ahorcarse por bulerías.  Que no sólo conozco su última pesadilla, también las mil anteriores, y yo sí que no tengo cojones a decirle que no a nada, porque tengo más deudas con su espalda de las que nadie tendrá jamás con la luna (y mira que hay tontos enamorados en este mundo). Que sé la cara que pone cuando se deja ser completamente ella, rendida a ese puto milagro que supone que exista. Que la he visto volar por encima de poetas que valían mucho más que estos dedos, y la he visto formar un charco de arena rompiendo todos los relojes que la puso el camino, y la he visto hacerle competencia a cualquier amanecer por la ventana: no me hablen de paisajes si no han visto su cuerpo. Que lo de "Mira sí, un polvo es un polvo", y eso del tesoro pintado de rojo sobre sus uñas y sólo los sueños pueden posarse sobre las cinco letras de su nombre. Que te entiendo. Que yo escribo sobre lo mismo. Sobre la misma. 

Que razones tenemos todos. Pero yo, muchas más que vosotros.

"Yo la quiero por muchas más razones que vosotros"

       - Carlos Salem -

domingo, 1 de abril de 2012

O eso dicen.

Dicen que en la vida siempre vas a encontrar alguien que te dé refugio cuando haya tempestad. Dicen que tambien existe esa persona en tu vida que apesar de tus defectos solo ve tus virtudes y que apesar de los años te quiere como el primer dia, dicen que es esa persona por la cual vives y mueres a la vez, es esa persona que con una simple sonrisa te hace sentir la persona más feliz del mundo, que con una sola mirada hace desaparecer tu miedo, y que con un simple abrazo te hace sentir protegida. Es esa persona que te llama después de haber discutido y pide perdón por todo lo que dijo, esa persona que te desea por encima de todas las cosas, ese alguien que siempre está en tu cabeza incluso cuando no quieres que esté, esa persona que hace que los problemas tengan menos importancia. Dicen que todos en algún momento de nuestra vida sentimos cosas inexplicables por una persona.