A veces las cosas no salen como uno quiere al principio. La mayoría de las veces suelen ser al contrario.
Si queremos que pase el tiempo, el reloj se detendrá en seco.
Si queremos que todo vaya rápido, el mundo entero bajará el ritmo.
Si quieres empezar una dieta, abrirán un restaurante enfrente de tu casa que desprenda olor a pizza. Internet se caerá cuando tengas que mandar un trabajo importante o un mensaje a ese alguien.
La cámara de fotos se quedará sin batería cuando vayas a echar la mejor foto.
Cuánto más te arregles a menos gente te encontrarás, pero si vas mal, ten por seguro que te saludará más gente que cualquier otro día.
El aleatorio decidirá hacer sonar las canciones más tristes cuantas más ganas tengas de llorar.
Así son las cosas.
Empieza a dejarte llevar, sonríe ante todo y recuerda que... las mejores cosas son las que no se planean.
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